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Sociedad

16/02/2020

Con sus mismas armas

Distintos grupos paramilitares, más o menos organizados, intentaron acabar con ETA a través de la violencia antes de que naciesen los GAL

Con sus mismas armas

Leticia Ortiz (SPC)

Aunque los GAL sea el grupo implicado en la guerra sucia contra el terrorismo más conocido, por haberse demostrado la implicación del cúpula de la Seguridad del Estado de los primeros Gobiernos socialistas de Felipe González, no ha sido el único que ha intentado plantar cara al terrorismo con sus mismas armas. De hecho, diversas investigaciones aseguran que la guerra sucia contra ETA comenzó a formarse tras el asesinato del por entonces presidente del Gobierno, el almirante Carrero Blanco, que murió en un atentado en Madrid el 20 de diciembre de 1973. 
Los expertos que mantienen esta tesis consideran que las primeras vidas que se cobraron estos comandos fueron las del etarra Juan José Etxabe y su esposa, Rosario Arregui, que fueron tiroteados el 2 de julio de 1978 cuando salían de un bar de San Juan de Luz en el que solían reunirse los terroristas refugiados en Francia. La Alianza Apostólica Anticomunista, conocida como la Triple A, reivindicó aquel acto. Un informe de la Oficina de Víctimas del Terrorismo del Gobierno vasco de 2010 le atribuye a esta organización de extrema derecha ocho asesinatos de las 66 víctimas mortales que se cobró la lucha sucia desarrollada entre 1975 y 1990
Otro de los grupos que actuó en aquella época, y que está considerado como el germen de los GAL, fue el Batallón Vasco Español que, según el mismo informe, provocó un total de 18 víctimas mortales. Los atentados de este grupo, del que formaban parte sicarios que ya participaron en los escuadrones de la muerte franceses durante la Guerra de Independencia de Argelia, fueron los más salvajes, tanto por su ejecución como por los nombres de los fallecidos. Por ejemplo, este comando de extrema derecha fue responsable de la muerte de Argala, fundador y dirigente de ETA-militar, al que asesinaron con una bomba lampa en el coche; de Korta, uno de los principales instructores de los comandos legales de la banda de pistoleros; o de Ana Teresa Barrueta y María José Bravo, que fueron torturadas, violadas y asesinadas.
 Antiterrorismo ETA (ATE) o Acción Nacional Española (ANE) son otros comandos que, en aquellos primeros años de democracia, utilizaron la violencia no solo contra etarras, sino también contra miembros de la izquierda abertzale o de formaciones comunistas como el Partido Socialista de los Trabajadores. Nunca se demostró, al contrario que ocurrió con los GAL, que los Gobiernos de turno estuvieran detrás de las acciones de estos grupos. Sin embargo, el antes citado informe de la Oficina de Víctimas del Terrorismo del Gobierno vasco asegura que estos comandos "actuaban con un importante nivel de tolerancia, cuando no de complicidad con importantes sectores de los aparatos policiales y políticos de la época".

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